¿Aladdin nos mintió?
- René Jiménez
- 8 may
- 1 Min. de lectura

Cimitarra es un término muy común (que afortunadamente hemos visto disminuir en popularidad) para referise a las exóticas espadas curvas y anchas de medio oriente. Pero es una palabra que tiene sus raíces en cierto grado de ignorancia y tentativamente en racismo. Las hojas en la era medieval solían ser rectas, cruciformes (claro exceptuando las messer, falchion y múltiples sables) por lo que en el arte por y para los cristianos europeos desde el Siglo XV empezamos a hallar este nombre para referise a las armas de personas malvadas, extranjeros o de bribones y gentuza.


Aunque hoy en día sabemos sin lugar a dudas que se trata de exageraciones de la época y que estas armas no existieron históricamente, la tendencia de representar guerreros de Medio Oriente blandiendo cimitarras continuó mucho después del período medieval y se arraigó en el espíritu cultural. Las espadas y sables que se usaron por los infieles enemigos de la fe son las siguientes:
Pulwar, Afganistán

Shamsir, Persia

Khopesh, Egipto

Shotel, Etiopía

Nimcha, Marruecos

Kilij (kiliç) Otomano, Turquía

Tulwar o Talwar, India

Vemos en todas ellas ciertas características comunes como su curvatura, su perfil delgado, sus empuñaduras elaboradas - pero claramente podemos distinguir claras diferencias. Así que si vemos una de estas...


podemos con toda confianza encasillarlas como Cimitarras de fantasía.




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