Artes marciales históricas ¿Cómo empezar?
- René Jiménez
- 29 dic 2025
- 4 Min. de lectura
Cuando hablamos de HEMA siempre resulta un poco difícil entender exactamente qué es lo que estamos aprendiendo.

Algunas personas que estudian estilos de Muay Thai, Karate o Tae Kwon Do regularmente lo hacen con fines de mejorar su rendimiento para competencias, torneos. La intención de practicar estos estilos puede ir desde una sencilla actividad extracurricular recreativa hasta metas olímpicas. Pero todo gira alrededor de poner a prueba lo aprendido tanto técnica como atléticamente ante otra persona que practica ese mismo arte. Dentro de esta clasificación por enfoque también he decido contar a su "evolución" en el plano del entretenimiento a las MMA.
Otros artes marciales populares como el Krav Maga, el Sambo y las diezmil mezclas de Judo con Boxeo y Karate (MCMAP, SPEAR, LINE, SCARS) que usan los militares estadounidenses presentan un enfoque sobre en defensa personal (y ojo en esto - no en defensa civil) para escenarios de conflicto moderno. Con esto basta para entebder que las HEMA se presentan como respuesta a un interés distinto. Pero no por eso dejan de compartir ciertos elementos casi dogmáticos y fundamentales. Me gusta resumirlos en:
*La práctica vuelve permantente (bueno o malo)
*Lo lento es fluido, lo fluído se vuelve rápido. Al acelerar, uno tiende a descuidar la estructura.
*Se debe de aprender principios, para ser flexible y adaptable. Si solo se practica un "drill" o una técnica en ciertas condiciones, se corre el peligro de generar vicios en lugar de hábitos, y de solo ser capaz de funcionar bajo condiciones muy específicas. Hay que estar constantemente analizando y parametralizando nuestros movimientos.
*antes de comprometerse a la violencia física, se tiene que hacer una valoración rápida de las condiciones realistas de: 0.5- la posibilidad de evadir o desescalar el conflicto. No es necesario enfrentar riesgos inecesarios. 1- nosotros mismos, nuestro estado físico, emocional y mental 2- nuestro oponente, su tamaño, su distancia, sus aliados, su intención, si está armado o puede improvisar; si adopta posturas propias de alguien entrenado, si parece estar bajo efectos de alguna sustancia, todo lo que aumente su peligrosidad 3- el terreno (luz, naturaleza del suelo, visibiliadad, posibilidad de llamar por ayuda, rutas de escape, obstáculos) 4- cuestiones técnicas como el alcance, el factor sorpresa, la no-ortodoxia
*Todo el mundo puede ser más agresivo de lo previsto. Hasta alguien con una desventaja evidente es capaz de sorpender y dominar de pronto una pelea. La disposición de 'no parar' está ligada a muchos factores no mesurables, como la desesperación, el exceso de confianza, el miedo y el deseo de querer dañar sin importar la auto conservación. Subestimar a un oponente es perder de antemano, se tiene que pensar siempre que al vernos obligados a defendernos, el oponente cuenta con alguna ventaja inesperada (compensación de riesgos / no caer en efecto Peltzman) en el combate no hay seguridades, no hay victorias garantizadas
*nunca bajar la guardia, nunca quedar estático. Dejar de moverse no es equivalente a descansar, es volverse un blanco más sencillo de alcanzar. Aprender a cambiar guardias, y a no hacerlo en bucle -nos volvemos predecibles y evidenciamos nuestros huecos- y a perfilarse (jacknife) uno a uno cuando las circunstancias lo permitan.
*Quod est superius est sicut quod inferius, et quod inferius est sicut quod est superius. Como en el norte, el sur. Cada movimiento de ataque tiene que presentar cierto grado útil de defensa, y viceversa.
*No siempre se puede o se tiene que buscar dejar al oponente fuera de combate, ni detrás de cada golpe tiene que ir la fuerza para un knockout. Dependiendo del contexto a veces conectar con golpes ligeros en varias zonas puede ser efectivo. No caer en el error de que vamos a "sobreestimular su sistema nervioso" o "activamos secuencias paralizantes" pero hay un factor psicológico importante en desconcertar al oponente si siente que jugamos con él.
*Cualquiera es capaz de ganar una pelea, pero hay pocos que pueden darse el lujo de hacerlo sin que parezca un gran esfuerzo.
*Nuestra facultad de ser competentes en ciertas técnicas de la defensa personal se debe de poder medir y corresponder a niveles de entrenamiento realistas. 1- nivel básico: entender de manera automática los rangos y distancias propias. Confianza, estar seguro que se sabe hacer lo que se ha practicado, y para qué sirve. Hay un enfoque en asaltos uno a uno. 2- niveles intermedios: mejorar y la fuerza, aguante propios. Saber que se domina lo básico, y ser capaz de reaccionar con aplicaciones aún en la sorpresa. Es capaz de -salir- con éxito de un combate conta uno o dos oponentes de igual mesura, o contra uno que tenga cualidades físicas superiores 3- nivel avanzado: se busca cultivar la precisión, la velocidad y estrategmas. El practicante avanzado "lee" y anticipa, manipula al oponente y confía más en su técnica de lo que recae en potencias físicas. Se puede aprender a defender de varios atacantes, o a un oponente armado.
*cuando se enfrenta un oponente de mayor tamaño, el defensor de menor tamaño tiene que aprender a reconocer y capitalizar oportunidades de "crear un puente" y cerrar la brecha, para que el alcance superior sea mitigado.
*(Sobre el aprendizaje en las artes marciales) tener experiencia práctica no es equivalente a tener un entrenamiento formal.
Y por último, siempre tener presente lo siguientes dos puntos:
-Constantemente estar creando una amenaza ANTES de generar un blanco -Mi hoja sobre la tuya, mi fuerte sobre tu débil, mi filo sobre tu plano.







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